domingo, 17 de febrero de 2008

La "fiesta del 19 de Agosto", que con poco rigor histórico y mucho menos rigor de tolerancia, instauró el entonces alcalde castellano de Málaga, Pedro Aparicio: que la inmensa mayoría de malagueños no saben a que se debe el "honor" de tan singular y nefasta "fiesta", y no le falta razón , pues miles y miles de malagueños, desconocen que un 18 de Agosto de 1.487, la heroica y valiente población malagueña, pues aquellos moradores eran, cuando menos, tan malagueños como los actuales, se rendían y entregaban las llaves de la ciudad a las fuerzas militares de ocupación, capitaneadas por los reyes de Castilla y de Aragón.



La conquista militar de Málaga, si, conquista militar, ya que Málaga, como Sevilla, Córdoba o Granada, último valuarte de la identidad andalusí, nunca pertenecieron a la corona de Castilla, ni de Aragón, ni de León, y por supuesto, tampoco pertenecían al actual Estado español simplemente porque no existía, fue de las conquistas más sangrientas y sanguinarias de la Historia, el propio Blas Infante nos indica y recuerda que a "Doña Isabel" la empeñan las joyas, como también es conocida, se le concede el titulo de la "católica" por parte del Vaticano, por el gran honor haber degollado a la valiente población malagueña y haber entregado a miles de malagueñas como esclavas a dicho poder eclesiástico.

Es posible que entre los cientos de miles de musulmanes que tienen la fortuna de cruzar el vergonzoso "muro de la vergüenza" que el Estado español, con la colaboración de la UE, ha puesto en el sur, como si al hambre se le pudiera poner fronteras, puedan venir algún que otro descendiente de nuestros antepasados expulsados después de la conquista, pero sin duda, donde existen más descendientes, obviamente, es en Andalucía, pues todos no fueron expulsados, fueron "convertidos" a la fuerza, y de ello se encargo el Tribunal de la Inquisición creado al efecto para velar por la pureza de la fe.

Pero los musulmanes andaluces, también llamados conversos, que hemos nacido aquí, trabajamos aquí y desde nuestros humildes y escasos medios, y por supuesto, sin contar con poder mediático alguno, hemos sido y seguimos siendo mirados con lupa, no ya por la de la sociedad en general, que también, si no por el propio Estado, basta leer en las hemerotecas de los diferentes medios de comunicación, para ver las continuas denuncias que hemos realizado cada vez que hemos detectado como confidentes policiales o propios agentes de los servicios de información del Estado se han infiltrado en nuestra Organización, quizás buscando, no el oro de Moscú, pero si los petrodólares, pese a ello y a nuestras propias limitaciones siempre hemos apostado por el más absoluto respeto a la legalidad vigente, la tolerancia y la no violencia y en cuantas contiendas electorales hemos presentado candidaturas, hemos intentado ser innovadores y consecuentes con los tiempos en los que nos ha tocado vivir.

Volviendo a repasar las hemerotecas se podrá ver que ya hace algunos años, mediados de los 80, desde Liberación Andaluza, que no es una organización islámica, pero que si cuenta con una gran representación de los musulmanes andaluces, ya reivindicábamos para Málaga, por poner sólo unos ejemplos, la peatonización del centro de la ciudad, el tranvía o el metro. Entonces, como casi siempre, quienes desde su profesión de informar, acudían a nuestras ruedas de prensa o nos hacían alguna entrevista, esbozaban una pequeña mueca de sonrisa.

Tras la rendición de Málaga, Ahmed al Zegrí, el heroico caudillo que lideró la resistencia de la ciudad fue cruelmente sepultado en una mazmorra de Carmona (Sevilla), acabando sus días con cadenas al cuello y grilletes en los pies. Sus delitos fueron haber defendido valientemente la plaza que se había comprometido en mantener y ser consecuente con su Patria, Andalucía y con su sentido de la Trascendencia. A día de hoy, la ciudad de Málaga, sigue sin reconocer su mérito y no existe ni tan siquiera una miserable placa que reconozca su entrega, en las murallas que defendió.

Sin odios, sin rencor, sin pretender revanchismos de ningún tipo, pero muy conscientes de nuestra responsabilidad moral y ética con nuestro milenario pasado, Andalucía fue cuna de cultura entre Oriente y Occidente, no dejaremos de trabajar por la recuperación de nuestra identidad nacional, aún sabiendo que en la mayoría de las ocasiones, nuestro trabajo, de calle, mediante artículos de opinión o cartas al director, caen al archivo general del olvido y la ignorancia.

No nos importa, los andaluces de Conciencia seguiremos trabajando por y para Málaga y Andalucía.

Villanueva de la Concepción 19 de agosto de 2005

Antonio Luis Calderón
Coordinador General de Liberación Andaluza


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