Inventaron el mito de la invasión árabe, en el 711, y sólo desde la envidia y el odio se puede justificar el porqué no se preocuparon, ni antes ni ahora, si ese mito es, social y cronológicamente posible.
Solamente decidieron que una horda de jinetes árabes, a caballos y camellos, defendiendo las leyes del Corán, que por otra parte, aún no se había difundido, habían llegado desde la lejana Arabia y habían cruzado el estrecho, cuando apenas si existía algún medio, todo en un tiempo récord; un fallo tras otro, una mentira tras otra y muchas barbaridades.
Desde el primer y más mínimo detalle, cualquier mente mínimamente lúcida descubre la imposibilidad del mito.
Encontraron en el mito de la "invasión árabe" una perfecta excusa para su bárbara conquista y posterior genocidio del pueblo andalusí. Era una tierra rica, económica y socialmente. El expulsar a los musulmanes andaluces, era bien visto por los reyes europeos trinitarios, e incluso con bulas gratificaciones por parte del papado.
La conquista militar de Granada, último baluarte de la Andalucía soberana, supuso el comienzo de uno de los mayores genocidios que se han dado en la historia de la humanidad.
La muerte y la rapiña, que conlleva toda guerra, se le unió un proceso de colonización y aculturación sin precedentes que llevó a la prohibición de la lengua, la cultura, la religión y la propiedad, es decir, a la prohibición de la misma esencia del ser de una persona y su pertenencia a una colectividad, todo ello en una estrategia de exterminio y extirpación de toda una Nación, que molestaba a los planes imperialistas de la corona de Castilla.
Para el “nacionalismo español” no fue suficiente con la conquista, sometimiento y colonización de Andalucía, sino que quiso llevar a cabo, hasta sus últimas consecuencias, la eliminación física de la nación andaluza morisca, decretando la expulsión y dispersión de todos los elementos rebeldes de un pueblo desesperado y empeñado en no perder sus más intimas formas de identidad, como no podía ser de otra manera.
Pero el “nacionalismo español” no se conformó con la represión, sino que a través de sus “propagandistas-historiadores” han tratado de borrar la memoria histórica del pueblo andaluz a lo largo de estos años de mentiras.
Porque mentira es que los habitantes del reino Nazarita de Granada y del Califato de Córdoba no fueran tan andaluces, o más, que los actuales.
Porque mentira es la supuesta expulsión “total” de los moriscos andaluces y la supuesta repoblación “total” de Andalucía por gentes venidas del norte.
Y por supuesto, mentira es la identificación de “moros-extranjeros indeseables”, que tan profundamente ha calado en la conciencia de la masa popular.
Nuestros antepasados no eran un grupo de “moros invasores”, sino un pueblo culto y milenario y con un legado cultura e histórico más antiguo y rico que el de muchos otros pueblos.
Andalucía, octubre2.002
Tags: Al-Andalus, Andalucía, Historia, conquista, expolio, andaluz, andalusíes
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