RASGOS GENERALES
Andalucía es un país con una superficie total de más de 87 mil kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 7 millones de habitantes, encontrándose ubicada en la zona más meridional de la Península Ibérica. Es dentro de ésta, un área periférica específica con claras diferencias geográficas de todo tipo con la Meseta y la Iberia húmeda. Se abre al Atlántico por el sudoeste y lo baña al Mediterráneo al sur.
Andalucía es el modelo más significativo de un país mediterráneo, cuya más característica frontera ecológica, humana, cultural,... se haya en Despeñaperros.
El Pueblo Andaluz posee una personalidad muy acusada que le distingue de sus vecinos, sobre todo de los castellanos, de los que recibió el idioma. Respecto a éste, aunque castellano, se trata de una variante notablemente diferenciada.
Unos rasgos demográficos comunes (paro, emigración, analfabetismo, composición de la población activa,...) y una economía dependiente la marcan en la actualidad como área fuertemente deprimida.
Andalucía, nación oprimida, está dividida administrativamente y de forma artificial en ocho provincias que conforman la denominada Comunidad Autónoma Andaluza, bajo denominación del estado español.
MARCO HISTORICO.
1.- DESDE LOS ORIGENES HASTA LA CRISIS DEL ESTADO ANDALUSI
1.1 La identidad andaluza en la Prehistoria.
En base estudios realizados por las ciencias auxiliares de la Historia, se conoce que los primeros poblamientos de que se tienen noticias en Andalucía datan del paleolítico Medio.
Alrededor del 30 mil antes de nuestra era aparece el Homo sapiens fossilis, más conocido como Cromagnon.
Pero es en el Neolítico, alrededor del 3 mil antes de n.e. cuando aparecen ya más claros elementos socio-culturales.
En este periodo se origina en Andalucía, concretamente en el Valle del Guadalquivir, la denominada Cultura del Vaso Campaniforme, que posteriormente se expandirá por toda Europa.
Gran importancia tienen los sepulcros cupuliformes. Ejemplos de ellos, por citar solo algunos, son los hallados en la Cueva de los Murciélagos (Granada), los de la Cueva de la Pastora (Sevilla) o los de la Cueva de Menga (Málaga). Este tipo de construcciones, producto de un gran esfuerzo colectivo, denota ya una fuerte organización social
1.2 Tartessos: la formación del primer Estado independiente andaluz.
Todo el largo proceso evolutivo en las culturas prehistóricas andaluzas culminará con Tartessos, allá por el 1.100 antes de n.e.
Tartessos fue el primer organismo socio-político que supo aglutinar en forma de Estado antiguo a todas las formaciones históricas de Andalucía, en la primera demarcación político-social común dentro de un mismo espacio geográfico.
Tartessos o Turdetania (país de los turdetanos) era un ente a nivel geo-político perfectamente definido, en el que existía un Estado como organización social y de poder, con forma de Monarquía, con una gran proyección económica en todo el Mediterráneo.
Se puede considerar como el más antiguo Estado de Occidente pre-romano con una sociedad fuertemente organizada y con un gran desarrollo económico y cultural.
Durante largo tiempo fueron múltiples los lazos (no excentos de contradicciones y crisis) que este primer Estado Andaluz independiente mantuvo con los diversos Pueblos del área mediterránea: fenicios, focenses, cretences, ...
De la importante civilización tartésica-andaluza dan fe los yacimientos arqueológicos de Mesas de Asta (Jerez), los del Cerro del Carambolo, Cabezo de la Joya, ... y las numerosas referencias en escritos de los antiguos griegos y romanos.
Se puede afirmar que Andalucía tanto en su prehistoria como en su proto-historia, mantiene una personalidad propia especifica que la diferencia tanto de las culturas y pueblos del norte de Africa y Oriente próximo, como del resto de las culturas y pueblos de la Península Ibérica y Europa.
1.3 Crisis y pérdida de la independencia de Tartessos.
La victoria definitiva en la Batalla de Alalia, allá por el 535 antes de n.e., de la alianza púnica-estruca sobre el poderío focense con el cual estaba alineado de alguna forma Tartessos, y que convertirá a Cartago en dueño absoluto del Mediterráneo, el estrecho y gran parte del Atlántico, afectará directa y gravemente al proceso histórico tartéssico que con las continuas agresiones cartaginesa inicia su declive hasta perder definitivamente su independencia.
1.4 Del yugo cartaginés a la conquista romana.
Cartagineses y romanos mantuvieron durante decenios cruentas contiendas por tratar de hacerse con el dominio del área mediterránea.
A raíz de la primera guerra púnica, allá por el 241 antes de n. E., los cartagineses pierden sus principales posiciones en el Mediterráneo y Andalucía, gracias a lo cual, los andaluces tuteados, después de sufrir por espacio de más de dos siglos y medio el yugo cartaginés, recupera cierto grado de autonomía.
Pero ésta no dura mucho, pues en el 237 antes de n. E., desembarca Almicar Barca en Cádiz y tras una encarnizada resistencia del Pueblo Andaluz apoyado por fuerzas mercenarias celtíberas es vencida por las poderosas tropas de aquel.
Allá el 206 antes de n. e., tras la batalla de Ilipa, las tropas romanas al mando de Escipión conquista un asediado objetivo: Andalucía-Turdetania, que pasa a convertirse por la fuerza de las armas en provincia romana.
1.5 Colonización romana.
La conquista y posterior colonización romana de Turdetania, que pasa a denominarse entonces Bética, fue entendida por Roma como depredación y saqueo, o sea, como explotación colonial.
Los primeros intentos de los andaluces turdetanos por intentar liberarse de la dominación romana fueron reprimidos duramente por importantes contingentes militares.
No obstante, con tal de pacificar definitivamente la zona cuanto antes y al menor costo posible, la metrópoli llega a un pacto con los pueblos y ciudades de Andalucía –Bética-, concediéndoles cierta autonomía.
Pero estas seudos-libertades concedidas a los andaluces de la Bética cuando interesó a la metrópoli romana no eran sino autodefensas de que se servía el estado romano para no poner en peligro las inmensas riquezas que le aportaba su colonia, y con ello asegurar la continuidad de su Imperio.
1.6 Bética: centro cultural del Imperio romano.
Y es aprovechando aquella autonomía concedida, que la esencia fundamental de la cultura autóctona andaluza quedó prácticamente intacta, y aunque tuvo que utilizar nuevos instrumentos de expresión para poder desarrollarse, lo hizo de forma tan espectacular que se puede afirmar que fue la más importante potencia cultural dentro de ámbito civilizatorio romano occidental.
1.7 Crisis de la Civilización romana.
Desde la Bética hasta Al-Andalus hay un intervalo de tres siglos marcados por la crisis del sistema romano y la presencia epigonal visigoda. Es este un periodo de estancamiento y oscuridad que prepara la transición revolucionaria a un nuevo estadio civilizatorio.
A partir del 410, los pueblos germánicos (destructores de gran arte de la cultura mediterránea de la época, invaden la Península Ibérica, llevando a cabo en el 412 un reparto de territorios. Los vándalos o silingos ocupan la Bética. Cinco años más tarde los visigodos hacen su aparición en ella en nombre del ya débil Estado romano para expulsar del territorio andaluz a los vándalos. Tras acabar con los asentamientos de éstos, después de terribles matanzas, se impuso momentáneamente la pacificación. Esta dura poco. Tres años más tarde, en el 419, los vándalos vencen a las fuerzas romanas y ocupan de nuevo la Bética. Le siguen años de continuas escaramuzas entre las diversas fuerzas foráneas, sembrando de dolor y sangre la patria andaluza.
1.8 Dominación visigoda y proceso emancipador andaluz.
A la caída del Imperio romano en Occidente, las ciudades turdetanas romanizadas quedan desestrusturadas. Esta situación provocaría que a partir del año 543 los godos aumentaran su presión sobre el territorio andaluz, llegándolo a dominar (aunque en precario) hacia el 547.
Las ciudades andaluzas se mantuvieron en una rebeldía continua por su independencia y libertad manteniendo relaciones con Bizancio, el otro eje de la mediterráneidad.
Los continuos conflictos entre los partidarios cristianos trinitarios del centralismo visigodo imperial, con sede en Toledo y los cristianos unitarios- arrianos nacionalista independentistas, daría la victoria definitiva a estos últimos, provocando una reacción económica, social política y sicologica, que iba a suponer todo un vuelco ideológico.
Eso que la historia oficial española ha venido denominando "invasión árabe" no es más que cínica falacia rebatible con numerosos datos históricos.
El arzobispo y administrador de Sevilla, don Opas, adherido al sincretismo arriano, y enemigo de la política centralista y teocrática de la nobleza goda, intervienen a favor del partido de Vitiza de Tingitania (Marruecos rifeño) que también formaba parte del Imperio visigodo, auxiliando a desembarcar a su gobernador Taríq en la bahía de Algeciras con fuerzas autóctonas, que se unieron a los ejércitos de los hijos de Vitiza para dar la batalla a don Rodrigo (partidario de la ortodoxia trinitaria romana y del centralismo imperial) que ya se había desplazado con el grueso de sus tropas hasta tierras andaluzas.
Esta decisiva contienda bélica fue perdida en el año 711 por él hasta entonces todopoderoso y temido don Rodrigo, iniciándose a raíz de ello la desmembración paulatina del Imperio godo trinitario.
1.9. Al-Andalus: una revolución cultural e ideológica.
Y es a partir de esta nueva coyuntura que la sociedad andaluza de la época, después de un largo y complejo proceso de transición ( donde las luchas por la sucesión y administración en los gobiernos tras la victoria sobre los trinitarios fue una constante), optaría por la liberadora y humanista civilización islámica que se hallaba en pleno apogeo y expansión (expansión que se lleva a cabo en un mundo en crisis, y a expensa de unas sociedades debilitadas e insertas en una época de grandes transformaciones) y que se ajustaba a la tradicional idiosincrasia del Pueblo andaluz y todo ello frente a la ya decadente civilización cristiana occidental que nada le aportaba.
Acá no hubo conquista alguna, sino revolución cultural e ideológica.
Fue relativamente dilatado y complejo todo el fenómeno que produce una expresión administrativa nacionalista dentro de un marco ideológico unitario antes de la instauración del denominado Emirato allá por el año 756 con Abd al-Rahmas.
El primer periodo de gobierno andalusí de Abd al-rahman y fue fundamentalmente de coordinación, organización y sedimentación y sedimentación de la revolución unitaria, sin no pocos contratiempos y luchas.
La arabización en las formas culturales llegaría con posterioridad las más altas cotas en las ciencias, la filosofía, las artes, y las técnicas; y todo ello en total contraste con la situación existente en el resto de la Península y Europa. La aportación andaluza a los pueblos en todas las materias antes citadas fue de un valor extraordinario para el posterior desarrollo de éstos.
Es este un periodo donde se practica en todo Al-Andalus, de forma muy acusada, la tolerancia e inter-influencia entre los diversos grupos étnicos que poblaban su territorio, y que podía diferir en aspectos super-estructurales, pero que participaban de una estructura cultural común de mediterraneidad. Además, la práctica de la solidaridad con otros Pueblos, como por ejemplo el Vasco, tan diferente del andaluz, es toda una evidencia histórica.
Es en esta época cuando Andalucía conoce su máximo esplendor como NACIÓN LIBRE y SOBERANA.
1.9.1. Crisis, desmembración y caída del Estado andalusí
A la muerte del Omeya Al-Hakan II en el año 976 entra en grave crisis el Califato andalusí. Las luchas internas por ocupar parcelas de poder es a partir de entonces toda una constante. Su sucesor Al-Haksan II será una mera marioneta utilizada con astucia por Al-Mansur y su obsesivo fanatismo militarista abocaría a Al-Andalus a emprender continuas campañas bélicas. Junto a sus acólitos se adueñó de la autoridad administrativa, iniciando un largo periodo de dictadura y descomposición; periodo que minaría totalmente la hasta entonces administración democrática y solidaria andaluza, y que desembocaría en la caída del Califato.
Las arbitrariedades, burocratismo y militarismo de la nueva administración centralista desataría una guerra civil sin precedentes.
El periodo que abarca desde el 1009 al 1031 será el momento histórico en que las distintas poblaciones andaluzas forman los denominados reinos de taifas. Y los organismos que antes se habían creado para la convivencia y la solidaridad entre comunidades y pueblos se trocaron en organismo para el irracional enfrentamiento.
A partir de aquí, los andaluces nuevamente perdían su protagonismo histórico.
Toda aquella continuada guerra de desgaste minaría definitivamente las fuerzas económicas, sociales, políticas y militares andaluzas; lo que fue aprovechado inmediatamente por las fuerzas expansionistas cristianas de la península y por algunos pueblos del norte de África.
Andalucía se convertiría de nuevo en zona de colonización.
2.- DESDE LA CONQUISTA CASTELLANA HASTA NUESTROS DIAS.
2.1. La conquista militar castellana y sus consecuencias.
Con la conquista armada de Andalucía ( en el siglo XIII, la Andalucía del Guadalquivir y a finales del XV, la Andalucía granadina) por parte de los cristianos mesetarios y montañeses, los andaluces son (somos) anexionados violentamente y puestos bajo unas mismas instituciones políticas, jurídicas y religiosas extranjeras: las de la Corona de Castilla.
La represión fue feroz. A los miles de muertos caídos en combate hay que sumarle los que por no aceptar la derrota y rebelarse son asesinados por la "santa" Inquisición, no sin antes ser sometidos a crueles tormentos. Otros cientos de miles de andaluces a lo largo de los años son expulsados del solar patrio y condenados a vivir en el más triste exilio. Otros muchos optan por ocultarse dentro de la sociedad enemiga o refugiarse en las profundidades de las sierras, o simplemente a vagar por los campos
Comienza para Andalucía un periodo oscuro donde sus fértiles tierras son repartidas entre los conquistadores feudales y repobladas por cristianos mesetarios y montañeses, mientras a la población autóctona se le condena a la esclavitud.
El enemigo cambió hasta el paisaje. Cientos de miles de hectáreas cubiertas de frondosos bosques fueron incendiadas para evitar el refugio de los perseguidos. La paranoica represión de los castellanos -artífices de lo que más tarde se daría en llamar España -provocó un desastre ecológico de tal magnitud que sus graves consecuencias aún hoy son evidentes.
La agresión conquistadora dogmatico-mesetaria y la subsiguiente dominación colonizadora tendrán también graves repercusiones para la identidad nacional de los andaluces.
Sé prohibe idioma, religión, usos y costumbres propios, y se impone una realidad externa.
La historia y cultura del Pueblo Andaluz son sumergida y desposeídas de bases institucionales de defensa y códigos particulares de derecho que pudieran defenderlas.
2.2 REACCIONES AL PROCESO COLONIZADOR
Pero a se proceso de asimilación que el dogmatismo cristiano mesetario intenta imponer a través de ideología y violencia se dará continuas respuestas por parte de los andaluces. Ejemplos los tenemos en las sublevaciones -duramente reprimida- de las Alpujarras en 1499 y 1568; la sublevación del Pendón Verde en Sevilla en 1622;
o el intento en 1641 (contemporáneo del triunfo independentista portugués y las derrotas vasca y catalana ) del duque de Medina Sidonia y el marqués de Ayamónte, aprovechando una fuerte agitación social, de convertir Andalucía en Estado independiente.
2.3 DINASTIA DE LOS BORBONES:
OFENCIVA DEL CENTRALISMO MONARQUICO ESPAÑOL.
A principio del XVIII, con la toma del poder por parte de la monarquía centralista de los Borbones (en este periodo quedará constituido como tal el Estado español) se da una vuelta de tuerca más en el intento de consolidación autoritaria de un aparato uniforme de gobierno mediante un salvaje proceso de uniformización y despersonalización de las diversas sociedades integradas. Proceso que en sus líneas fundamentales prosigue hasta nuestros días; y que en el caso de Andalucía ha conseguido desfigurar la identidad nacional de tal modo que exige un esfuerzo sobrehumano recomponer su verdadero rostro.
3.-GENESIS Y DESARROLLO DE LA CONCIENCIA NACIONAL ANDALUZA.
3.1. Síntomas previos.
Es en el contexto de una época marcada por un fuerte malestar socioeconómico engendrado por la crisis de crecimiento del capitalismo y donde se empieza a cuestionar el Estado centralista (aparecen las teorías federalistas y el cantonalismo) que el 4 de diciembre de 1868 en Andalucía en reivindicación de mayores libertades se inicia la denominada "insurrección de las barricadas" una vez más el poder central español desencadenaría en territorio andaluz como respuesta a las ansias de libertad de todo un pueblo una genocida represión que ocasionó alrededor de tres mil muerto.
Estos levantamientos del Pueblo Andaluz anuncian los primeros síntomas de lo que en cuestión de pocos años será la génesis de la conciencia nacional andaluza.
3.2. Primer descubrimiento consciente de la etcinidad andaluza.
Aunque el prenacionalismo andaluz tuvo su precursor en el Movimiento Juntista que culminaría en la Junta Soberana de Andújar en 1835, es en 1883 cuando se da la primera manifestación política propiamente prenacionalista en Andalucía. Esta se sitúa en el congreso de Antequera, donde se formulo la Constitución Federalista de los Cantones Andaluces, y que contenía reivindicaciones autonomistas.
De forma paralela a estas reivindicaciones netamente políticas, surgió una corriente de promoción e investigación de las diversas manifestaciones propias del Pueblo Andaluz que realizará el primer descubrimiento consciente de la identidad cultural andaluza. Hasta entonces había sido muy débil la autoconciencia de la existencia de Andalucía como Pueblo diferenciado. A esa corriente investigadora se adscriben entidades como la biblioteca Económica de Andalucía, el Ateneo y sociedad de Excursiones de Sevilla y la labor de personas como el socio-antropólogo Manuel Salas y el folklorista Antonio Machado y Alvarez entre otros.
Este movimiento intelectual de descubrimiento y comienzo de profundización en la etnicidad andaluza no llegó a tener la influencia debida y quedó frenado hacia 1890, debido a tres razones fundamentales:
- Falta de apoyo y hostilidad por parte de la burguesía de Andalucía que asume a nivel ideológico, para defensa de sus intereses económicos, las bases más reaccionarias del nacionalismo españolista.
- Falta inexistente de relaciones entre el movimiento intelectual y el movimiento de las clases trabajadoras.
- Fuerte influencia sobre este movimiento intelectual del krausismo y otras corrientes ideológicas del liberalismo que partían del concepto equivocado de que Nación y Estado eran entidades equivalentes necesariamente.
3.3. La nueva búsqueda de la identidad, (1910-1936)
Aparece un nuevo movimiento cultural y político aún de carácter prenacionalista, que se convierte, no obstante, en determinada etapa, en claramente nacionalista. Es el "nacionalismo histórico" o "andalucismo histórico", liderado por Blas Infante y que a través de los centros andaluces se encargará de difundir su ideario liberador.
Este movimiento arrastra grandes contradicciones en torno a dos temas claves: la reforma Agraria y la caracterización de las entidades Andalucía y España.
Sólo en una ocasión, en la
Asamblea de Córdoba en 1919, el movimiento andalucista se define sin ambigüedades ni incoherencias como netamente nacionalista. Esto coincide con la acentuación de las luchas de clase jornaleras. Estas luchas actúan de catalizadores para convertir al ala más progresista del hasta entonces ideológicamente ambiguo movimiento andalucista en claramente nacionalista y radical. Pero nuevamente el enemigo actúa. Con la represión de la dictadura primo-riverista la claridad de ideas desaparece y vuelven las ambigüedades y los temores.
Con el advenimiento de la II República tomó nuevamente fuerza el movimiento andalucista y en 1931 se da
un intento frustrado de establecer un Estado Libre Andaluz, en lo que se denominó "Complot de Tablada".
A partir de ahí
los Centros Andaluces, que se convierten en
Juntas Liberalistas de Andalucía, centran su actividad principalmente en la política autonomista.
El levantamiento militar fascista de Julio de 1936 acaba con todas las aspiraciones reformistas del movimiento andalucista y con la vida de su principal impulsor:
Blas Infante es asesinado el 10 de Agosto de ese mismo año en Sevilla.
3.4. Hacia la generalización de la conciencia de identidad.
La política fascista e imperialista del franquismo -que tiene su continuación en el actual régimen español - tiene un claro objetivo en el caso concreto de Andalucía: el genocidio sistemático, la muerte lenta y minuciosamente preparada del Pueblo Andaluz
La perfeccionada red militar de ocupación unida a una moderna política de intoxicación ideológica ha hecho que durante muchos años la desorientación y el miedo se ciernan sobre Andalucía(la única nación de los andaluces) como una dura condena.
Pero el Estado opresor español no logra solucionar "su" Gran Problema. Y a partir de finales de la década del 60 vuelve a emerger -esta vez con más fuerza que nunca - la Memoria Histórica en la conciencia de los andaluces
El exilio económico de esa época -
dura experiencia de Andalucía como Pueblo- y sus consecuencias; la lucha de liberación de otros Pueblos oprimidos del Estado y las luchas desarrolladas por los MLN del llamado Tercer Mundo han sido factores catalizadores de máxima importancia tanto para el desarrollo de la conciencia de dependencia como para la instalación definitiva de la autoconciencia de identidad andaluza.
A partir de aquí, son continuos los intentos por tratar de consolidar un
Movimiento de Liberación Nacional con unas características andaluzas propia.
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