domingo, 10 de febrero de 2008

Publicado por adm.LA @ 11:52


Suenan tambores de guerra, de muerte, de miseria. Una vez más los gobiernos demócratas de todo el mundo, especialmente algunos países europeos y el paladín de la democracia, EE.UU, reunidos en la casa común de todos los demócratas, las Naciones Unidas, se ven obligados a condenar y actuar contra la aptitud arrogante, chulesca y muy peligrosa de Sadam Husseyn. Este tirano, déspota y por supuesto dictador, que hace algún tiempo fue uno de los más fieles aliado de los EE.UU., armado hasta los dientes, equivocadamente, por los propios EE.UU. y algún que otro país europeo, para ejercer de agente represor y guardián de la cultura occidental en la zona, tiene que ser eliminado por el bien de la humanidad, aunque ello pueda suponer la muerte de inocentes.


Sadam Husseyn, según las noticias que nos llegan de Bush y sus aliados, es una amenaza para la convivencia pacifica de la humanidad. El pretoleo y los intereses estratégicos en la zona, no son los motivos, es su armamento de destrucción masiva y sus estrechas relaciones, no demostradas, con el terrorismo internacional, las que hacen que los guardianes de la civilización deban actuar preventivamente, antes que sea demasiado tarde. Otra cosa bien distinta es que las armas de destrucción masiva la tengan otros países, como por ejemplo Israel, quien a su vez, también hace acciones terroristas, pero claro, el gobierno judío no es un peligro para la humanidad, solo roba los territorios palestinos, a los que también, en nombre de la justicia, los asesina.

Un día, el demonio Sadam, con su impresionante ejército y la temible guardia republicana, estuvo a punto de arrastrarnos a la tercera guerra mundial. Incumplió las normas internacionales, y su pueblo, especial y cuasi exclusivamente, los más débiles, mujeres, niños y mayores, tuvieron que ser condenado a pagar las consecuencias de ser gobernado por un tirano. Los demócratas se vieron en la penosa necesidad de imponer unas sanciones, como ya ocurriera con otros países gobernados por dictadores, consistente en impedir la entrada de comida y medicinas, la mejor arma contra la dictadura. Desde la finalización de la llamada madre de todas las guerras, han muerto una importante cantidad de niños y mujeres, más que en la propia guerra. Que pena, es la lamentable consecuencia de que el pueblo lo dirija un tirano. Estas muertes, que están proporcionalmente relacionadas a las sanciones impuestas, falta de medicamentos y comida, no nos debe quitar el sueño ni remorder la conciencia, es el precio que deben pagar los ciudadanos por tener gobernantes de esa clase.

Como el hambre, la miseria y la muerte, provocada por las sanciones impuestas por los muy civilizados gobiernos occidentales, no han posibilitado la caída del dictador. Como los casi diarios bombardeos, de las llamadas fuerzas de la coalición internacional, no han podido destronar al dictador, no damos cuenta, hoy, que Sadam tiene armas de destrucción masiva, al día de hoy nadie lo ha demostrado, por ello, tenemos la obligación moral, todo en bien de la humanidad, y de los bolsillos de algunos, que iniciar una nueva contienda bélica de incalculable dimensiones, pero que en cualquier caso, pagara, como siempre, el pueblo. Pero nosotros debemos saber que toda guerra tiene daños colaterales, que irremediablemente y por desgracia siempre pagan los ciudadanos indefensos. Pero es justo decir, que ellos, el pueblo, de alguna forma, es el culpable, pues su obligación es o debiera haber sido la de haber luchado contra el dictador, sin importarles las consecuencias.

Pero que no cunda el pánico, todos tranquilos, conciencias limpias; estas muertes, las que se puedan producir y podremos ver, impunemente en nuestras casas, solo pueden recaer en las espaldas de Sadam Husseyn y sus seguidores. El es el único culpable de las penalidades que pasaran los iraquíes. Sadam será el único culpable de los muertos. Los que imponen las sanciones, los que bombardean las ciudades, los que ponen y quitan régimen títeres, solo están cumpliendo con la legalidad vigente y las reglas de juego que ellos mismos imponen. También cumplen con la legalidad cuando imponen fuertes sanciones a los países del tercer mundo por sus impagos de la deuda financiera. No importa que estos pueblos pasen hambre y calamidades, y que cada día sean más pobres. Lo importante es cumplir con la legalidad impuesta, sobre todo si esa legalidad es la impuesta por las Naciones Unidad a recomendación presión - de los EE.UU. y sus aliados, que son los que "mantienen" a medio mundo.

Los ciudadanos europeos, que unas veces a iniciativa propia y otras a indicación de distintos estamentos políticos, medios comunicación y otros, mostramos nuestro lado más solidario con los más necesitados, realizando recolectas para paliar, en la medida que podemos, las distintas catástrofes naturales y de guerras que se suceden en el planeta -Centroamérica y países africanos, hace poco, son ejemplos vivos-., debemos hacer una profunda y urgente reflexión sobre esta nueva guerra, y analizar si nuestros gobernantes son dignos hijos de esta civilización. A lo mejor, o a lo peor, quienes dicen defender nuestra civilización, ellos que siempre nos han dicho que el fin no justifica los medios, pueden mancharse las manos de sangre inocente, y en consecuencia deberíamos, llegado el caso, acusarles de crímenes de guerra y genocidio, pues sus muertos valen exactamente lo mismo que los muertos de los demás, y en consecuencia no pueden, en ningún caso, justificar el odio y la represión..

Hoy, desde mi modesta opinión de ciudadano libre, libertad que no me ha regalado nadie, pues la hemos conquistado la mayoría de los ciudadanos, mayoría en la que nos se encontraban -no por edad, si no por convicción- algunos de los que hoy tanto alardean de ella, grito no a la guerra y como ya me manifesté al inicio de la llamada guerra del golfo, me considero hermano de los iraquíes, Soy iraquí, y me comprometo, pese a todo, a seguir trabajando por la paz y la convivencia entre los pueblos, porque para mi, como andaluz de conciencia y ciudadano de la vieja Europa, si me importa los muertos; los iraquí, bosnios, palestinos, chechenos, etc. etc. , sin importarme si sus gobiernos son integristas o dictatoriales, El estado español, durante cuarenta año, soportó uno, y no pasó nada, y según los entendidos, a la muerte del dictador, todo quedo atado y bien atado, y no por ello, los ciudadanos tenemos la culpa.

Málaga a uno de febrero de dos mil tres

ANTONIO LUIS CALDERÓN DIAZ
Coordinador General de Liberación Andaluza

Tags: Irak, guerra, sionismo, intervención, andaluces, soberanistas, Liberación Andluza

     

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