Han pasado ya unos días, los suficientes para que desde una óptica lo más objetiva posible, (la objetividad absoluta, ya saben Uds. que no existe, siempre es subjetiva) se puedan y se deban hacer reflexiones sobre los resultados electorales del 14 de Marzo. Más concretamente, en mi caso, una reflexión, no tanto, de los resultados obtenidos por, Asamblea de Andalucía, (ha perdido más de 4000 votos), por ser la organización más a fin a mis planteamientos, sino las causas de esos resultados.
Especialmente quiero hacer este reflexión, ya que en su día, como Coordinador General de Liberación Andaluza, firmé, un comunicado en el que nuestra organización exponía sus ideas y planteamientos, así como la posible orientación del voto andaluz; ideas y planteamientos que, a la luz de los resultados obtenidos, por los diferentes grupos de ámbito andaluz, debemos de reafirmarla y reivindicarla sin pudor.
Quiero dejar claro tres cosas, primera, que este análisis es personal, segundo, que este análisis, no se basará tanto, en el número de votos obtenidos, por esos grupos, ya que es lo de menos, si no, lo que a mi juicio, impide que de una vez por todas despegue como fuerza emergente una organización nacionalista andaluza, tercero, que evidentemente, no pretendo, pues no soy nadie para ello, pedir responsabilidades políticas, ni a personas ni grupos.
El
14 de marzo, en las elecciones andaluza, tres candidaturas políticas de corte nacionalista, o regionalista, PA, PSA y Asamblea de Andalucía, concurrían a las mencionadas elecciones autonómicas, no es la primera vez que esa circunstancia ocurría, pues
ya en las elecciones del 86, también concurrieron tres formaciones de ámbito andaluz,
P.A. PSPA, partido fundado por Juan Carlos Benavides -con más de 25 mil votos- , procedía del PSOE y actualmente es uno de los actuales dirigentes del PA, y
Liberación Andaluza (
por cierto, el techo electoral de LA, pese a las distintas formaciones que han concurrido a las elecciones desde el 86, autonómicas, municipales y europeas, a las españolas nunca nos presentamos, solo ha sido superado una vez, mientras que el techo electoral al Parlamento europeo, aún, no ha sido rebasado).
En aquellas elecciones, también hubo dispersión votos nacionalistas, como supuestamente ha ocurrido en éstas. En aquellas, también hubo personas que los resultados obtenidos los achacaron, como hoy, al mal llamado voto útil. Nada más cierto de la realidad, pues se han dado y se dan múltiples casos que indican todo lo contrario, como es el caso de distintas nacionalidades y regiones, donde ese mal llamado voto útil, no influyeron ni influyen en los resultados de las formaciones nacionalistas o incluso regionalistas.
El problema es otro bien distinto; por un lado el bajo nivel de concienciación que padece el
Pueblo Andaluz, el casi nulo conocimiento de nuestro milenario pasado y la falta de reconocimiento de nuestras señas de identidad nacional, propiciado, principalmente, por el poder centralista de nuestros dominadores, mediante la negación de nuestros derechos históricos, con una represión brutal, especialmente en el campo cultural e ideológico, y por otro, tal vez el más importante en la actualidad, nuestra incapacidad para hacer llegar a todos los andaluces, un discurso claro, concreto y especialmente diferenciador de las diferentes formaciones políticas.
Es cierto que si entráramos en un profundo debate ideológico sobre la esencia del nacionalismo, podríamos tener serias dudas sobre la esencia del ser nacionalista, pero desde mi punto de vista, especialmente desde la convicción de que no me encuentro en poder de la verdad absoluta y por tanto que no debo mirarme el ombligo, las ramas no me pueden impedir ver el bosque, por ello, debemos darnos una explicación de la existencia de estas formaciones. ¿Qué ha pasado?. Evidentemente, lo que ha pasado es que
PA y PSA, en términos generales, son iguales, la existencia del
PA, que guste o no, es un referente electoral de una amplia capa de la sociedad andaluza. Los resultados obtenidos, con una ley electoral más justa y en consonancia con la población real andaluza podría haber obtenido mejores resultados, pese a su ambiguo programa político, tanto en el ámbito reivindicativo como de concienciación nacional, y PSA, más de lo mismo,
lo que le ha significado, a lo largo de su historia, avances v retrocesos de gran importancia política para nuestra Patria.
Por otro lado, a estas elecciones del 14-M, concurría Asamblea de Andalucía, (federación de partidos, de diferentes opciones políticas,
más la suma de Nación Andaluza). La federación, con un mayor contenido ideológico sobre el nacionalismo andaluz y la lucha por la
Soberanía Nacional, por ello, desde mi modesto punto de vista electoral y organizativo, debe tener una lectura a parte. Es cierto de que
los resultados electorales, han sido desiguales, e incluso que en términos generales ha supuesto un retroceso, con respecto a otras convocatorias, y especialmente, se sigue sin superar el techo electoral de L.A, de 86, cuando por primera vez en la Historia de Andalucía, concurría una formación independentista, tal como se recogía, ampliamente, en los medios de comunicación de la época., por ello, estamos obligados a trazar unos esquemas de trabajo que posibilite los ajustes necesarios
y el convencimiento colectivo, para que podamos seguir avanzando en la noble causa de la Reconstrucción Nacional.
Las viejas, nobles, dignas y aún vigentes reivindicaciones marxistas, no pueden ser, en el caso andaluz, la única o más importante arma del movimiento de liberación nacional. Tampoco podemos caer, en la dedicación exclusiva y excluyente de trabajar en los movimientos sociales, el marxismo, como teoría científica, junto a la potenciación de los nuevos movimientos sociales, debe ser, en el caso del movimiento de liberación nacional, complementaria a la tarea de concienciación cultural de nuestro pueblo.
Sin revolución cultural, tendremos muy difícil alcanzar la soberanía y la dignidad del Pueblo andaluz.
No es posible avanzar, ni un centímetro, si nuestros esfuerzos, tanto humanos como económicos, no se canalizan y se concentran, casi en exclusividad, en el trabajo pedagógico de la conciencia nacional.
No basta llamarse nacionalistas; llevar banderas blanca y verdes, o pedir la soberanía, la autodeterminación e incluso la independencia nacional. La lucha de los nacionalistas andaluces, en los distintos frentes, sindical, ecológico, antimilitarista, juventud, mujer, etc., no tendrá mucha importancia "nacionalista" si estos frentes no son afines, ideológica y culturalmente, al nacionalismo andaluz y a su lucha por la Reconstrucción Nacional de Andalucía. Por ello, sin renunciar para nada en trabajar en estos frentes y sectores sociales, los nacionalistas andaluces debemos buscar la forma y el método para iniciar la "revolución cultural" que profundice en la conciencia colectiva y saque a flote el orgullo de ser y sentir en andaluz, y que por tanto, ser militante de movimiento de liberación nacional, no es, ni puede ser, un hecho más, un grupo más; es y debe ser el único capaz de transformar la realidad.
El nacionalismo andaluz es la única ideología capaz de poder aglutinar a todos los sectores del bloque dominado andaluz, de convertir a un conjunto sumamente estratificado y dividido, viviendo intensamente contradicciones que solo son secundarias, en un pueblo animado de una voluntad política de liberación, en cuyo seno encontrarán su identidad; sectores sociales, que en tanto que tales, carecen de ella; marginados, parados, jóvenes, mujeres, etc. Igualmente, y dada la débil presencia de un proletariado industrial y la extremada estratificación de la clase trabajadora y lo difuminado de la "frontera de clase" de estos (desde los jóvenes parados, en su gran mayoría, compartiendo con el "lumpen" ciertos hábitos y modos de vida, hasta la llamada aristocracia obrera o los profesionales liberales, cerrados a la pequeña burguesía).
Es impensable y utópico cualquier proyecto de unidad organizativa de la clase obrera al margen de un proyecto, necesariamente, nacionalista, de unificar al Pueblo andaluz, de asumir como futuro bloque hegemónico la Reconstrucción Nacional.
La actual conciencia cultural andaluza (heredera
y sucesora de la cultura andalusí), más que oprimida, ha sido explotada, vulgarizada y prostituida para servir de coartada ideológica de lo "
español", esto explica las dificultades de nuestro pueblo para superar la alineación que esa expropiación conlleva.
En nuestras manos esta el esfuerzo colectivo para que los nacionalistas andaluces, hombres y mujeres de conciencia, pasemos a convertimos en el referente político y social de la mayoría de nuestros conciudadanos. Debemos tener como horizonte las próximas convocatorias electorales, deben servirnos para avanzar, crecer e intentar conquistar parcelas de poder institucional, pues ese es el camino más corto para nuestro proyecto de liberación social y personal.
"CONOCER NUESTRO PASADO, PARA CONQUISTAR EL FUTURO".
Los que estamos, como en mi caso, ya metidos en canas, y con algún que otro año en nuestras espaldas en la lucha por y para Andalucía, con más o menos acierto, siempre hemos entendido y seguiremos entendiendo que
es fundamental que nuestro Pueblo conozca su pasado como paso previo a la conquista de nuestro futuro. Pero el drama, a mi juicio, el gran drama que hemos tenido y seguiremos teniendo los andaluces de conciencia, no me gusta denominarme nacionalista, es que no hemos sabido o hemos podido encontrar el método que nos permitiera trasmitir nuestro legado histórico, imposibilitando la unión de todos los andaluces de conciencia -os puedo asegurar de que somos muchos más de los que nuestros enemigos piensan y menos de los que nos gustarían ser- en un proyecto ilusionaste y determinante, a corto plazo, de la política andaluza.
Pero
como indicaba anteriormente, y generalizando, como no podría ser de otra forma, tres son los aspectos fundamentales que nos han impedido avanzar: creer, de verdad, en nuestras posibilidades, la definición ideológica, real del futuro movimiento de liberación nacional y las copias, el no entender que los andaluces no tenemos nada que copiar.
Desde mi modesta, pero dilatada experiencia,
en el trabajo por y para Andalucía, desde los últimos coletazo, del
Sindicato Andaluz, a finales de los 70, primer embrión del movimiento político organizado, pasando
por Liberación Andaluza, primera organización política, independentista andaluza, nacida a principios de los 80, pasando por el
Frente Andaluz, Nación Andaluza y últimamente AA, muchos hemos participado y muchos han quedado en el camino.
La mayoría de nosotros procedíamos, con aciertos y errores, de desaparecidas organizaciones marxistas, otros, los menos, jóvenes que se incorporaban por primera vez, pero a todos, el tiempo da y quita razones,
nos falla el convencimiento en nuestras posibilidades en conquistar una Andalucía Libre y Soberana.
Pero para el autoconvencimiento de que es posible y real debemos conocer nuestro pasado, decía
Blas Infante:
"Yo sé que el camino es largo y lleno de incomprensión y dificultades, pero sabed que a cada hombre que le hagáis llegar a conocer la historia de Andalucía; la personalidad de sus gentes, la manera de ser y entender la vida y la forma, sobre todo, de expresarla y desarrollarla, será una piedra firme de ese edificio que entre todos los andaluces, sin política falsa, sino con actuación legítima del querer hacia el pueblo, tenemos que levantar limpiamente y hacerlo relucir, con los valores que son propios de nuestra cultura, para ejemplo de esta humanidad perdida, hoy, en el caos de su conformismo. Será, será entonces, cuando todos los andaluces conozcan su verdadera historia y escénica; cuando logremos llegar a obtener el poder necesario para exigir al respeto a nuestra personalidad, tan diferente de aquella que tratan de imponernos y, en cierta forma, la han hecho asimilar a nuestro desgraciado pueblo, indefenso y perdido, entre ambiciones de todo tipo, económicas, políticas y hasta culturales, tratando de matar previamente la nuestra...".
La definición ideológica del Movimiento de liberación Nacional ha sido, es y posiblemente seguirá siendo, por algún tiempo, el problema más grave, posiblemente y me atrevería a asegurar, que debido a nuestra procedencia, nos ha impedido hacer un estudio en profundidad y con rigor de nuestro pasado,
ha impedido adecuarnos a la realidad ideológica de Andalucía y para no ser yo quien la defina, transcribiré,
la definición de Blas Infante, que dicho sea de paso, para algunos, no es mi caso, algunos nacionalistas andaluces parten de la lectura parcial de la obra de Infante; este, sobre la definición ideológica decía:
"
Viva Andalucía Libre, de Europa”, concretando así
la desubicación, el rechazo del nacionalismo andaluz de las ideologías y de los valores de la civilización europea de la que el capitalismo y el socialismo real son manifestaciones hermanadas.
Para el gobierno somos peligrosos, la izquierda recela tradicionalmente de nosotros.
Para la Iglesia, somos la lujuria y el paganismo personificado; para el marxismo-leninismo,
la indisciplina y el foco anarquista. Para la derecha,
Andalucía es el campesino revolucionario, el traidor, Lorca, Machado, Alberti, etc, en definitiva, para los no andaluces y andaluces sin conciencia, el Folklore, etc.
Sin pretender entrar una polémica,
debo afirmar, que desde L.A, siempre tuvimos, y seguimos teniendo las ideas claras. No voy a negar que en aquella época, primero de los ochentas, existieran más nacionalistas, posiblemente muchos más que nosotros, pero a nosotros nos toco ser los primeros, con lo que creamos un hito en la historia:
Fuimos los primeros en mostrarnos públicamente, a cara descubierta, en todos los círculos sociales, familiares, laborales, etc. etc. reclamando para nuestra tierra la Soberanía y la Independencia para Andalucía, así de claro y contundente,
desde el respeto más absoluto a todo el mundo, pero teniendo claro nuestro discurso y nuestras reivindicaciones.
Cuando algunos de nosotros entendimos que ese proyecto abierto y tolerante que pretendíamos impulsar no era el instrumento más adecuado para acercarnos a otros andaluces, y al no poder reconducir el proyecto, no lo dudamos, y sin que se nos cayeran los anillos, entendimos que se hacia necesario aparcar el proyecto, y así lo hicimos. Poco tiempo después, en nuestro afán por seguir quitando ramas y obstáculos,
fundamos el Frente Andaluz de Liberación, del que también tuve el honor de ser su Coordinador General, proyecto al que pudimos acercar a un reducido número de jóvenes nacionalista ajenos al anterior proyecto.
Los resultados del FAL, fueron todo un fracaso electoral, pese a la buena acogida en los medios de comunicación. El análisis fue claro y concreto, quisimos dulcificar nuestro mensaje y eso no tenia espacio electoral, las conclusiones, tal vez equivocadas, creo que no, nos planteamos,
con mucha ilusión y más voluntarismo, trabajar junto a compañeros de diversos colectivos, para la construcción de la actual Nación Andaluza, por cierto, también tuve el honor y el privilegio de ser su primer Coordinador General.
Lamentablemente,
al poco tiempo, los hombres y mujeres procedentes del FAL, fuimos abandonando paulatinamente la nueva formación, ya que desde mi punto de vista, Nación Andaluza, en términos generales no reflejaba el espíritu ideológico que nosotros entendíamos, sin que por ello, siempre que me lo pidieron, colabore con ellos.
Miren ustedes, los hombres y mujeres que hemos militado en el movimiento islámico andaluz y más concretamente de la Yama´a Islámica de Al-Andalus, hemos sido pioneros en muchas cosas,
no somos mejores ni peores que nadie, pero siempre hemos dado la cara; fuimos los primeros abanderados de muchas reivindicaciones actuales:
la disolución del ejercito, el desmantelamiento de las bases extranjeras -incluida las española, la recuperación de Gibraltar, la socialización de la tierra y el agua, el mercado común, la lengua y por supuesto la Independencia, han sido reivindicaciones planteadas, sin retóricas, sin dobles lenguajes, no sólo en papeles o en reuniones internas, sino en publico, a cara descubierta, como debe de ser, y todo ello, como en mi caso, sin renunciar para nada de mi pasado marxista leninista pensamiento Mao Se Tung.
En casi todos mis escritos he reivindicado, por activa y por pasiva, y seguiré reivindicando la necesidad de utilizar menos retórica y dar más pasos firmes de la búsqueda de unidad de acción que posibilite una alternativa social y política para los andaluces, por encima de tanta filosofía, pues nuestro pueblo, en el que vivimos hoy, necesita propuesta claras y concretas, No se trata de la conquista del poder a cualquier precio, si no que
nuestra Nación tenga una voz propia. En fin, podría poner cientos de ejemplos de todo cuanto he manifestado, pero les invito a visitar nuestra Web donde se encuentran expuestos nuestros planteamientos ideológicos, y una amplia hemeroteca, aunque falta mucho por insertar, donde poder consultar. Lo único que pretendo, pretenderé y posiblemente no lo lograré,
es que los que decimos llamarnos nacionalistas andaluces, nos dejemos de “historias” nos quitemos las vendas de los ojos, el tapón de los oídos, como cantaban “
Gente del Pueblo” y dejemos de ser cabezas de ratón de nuestras pequeñas organizaciones, y convertirnos en cola de león.
Ese león que, desde el pleno convencimiento de nuestras necesidades vitales, pueda dar el zarpazo necesario en la lucha por nuestra Identidad Nacional y la Soberanía.
Andalucía a 16 de marzo de 2004
A. Calderon Díaz
Coordinador General de Liberación AndaluzaTags: Parlamento, Andalucia, elecciones, nacionalists, soberanistas, independentistas