sábado, 09 de febrero de 2008
Tartessos, la Bética, la Turdetania, Al-Andalus, Andalucía, básicamente han ocupado un mismo territorio. En todas estas épocas la cultura ha sido eminentemente mediterránea, no ha habido grandes cambios de población; por ello se han mantenido la arquitectura, las costumbres, una misma forma de sentir y actuar. Estos elementos sin ahondar más en la historia, definen por sí mismos una unidad, una misma inquietud, una misma Nación.

Desde Andalucía nos reconocemos muy diferentes unos andaluces de otros; los orientales de los occidentales, los del norte de los del sur. Encontramos muchas diferencias entre las formas de hablar (el habla andaluza) de un gaditano y un almeriense, ¿pero hay tantas diferencias?. En Jerez se cecea, en Almería, Sevilla, Málaga, Granada, también; y en zonas de Granada se sesea y en otras muchas regiones de Al-Andalus, también.


La unidad como una misma Nación, nos viene dada por nuestra historia común, costumbres, territorio, cultura, etc., etc. y nos viene reconocida desde fuera. Si preguntamos a un gallego, francés o castellano, sabrá que su interlocutor es un andaluz, pero será incapaz de distinguir si es de Jaén o Huelva.


El Pueblo Andaluz ha mantenido su beligerancia contra el Estado español, desde el momento mismo de nuestra derrota y colonización el 2 de enero de 1492.
Desde esa misma fecha los andaluces empezamos a organizarnos y prepararnos.
Lamentablemente a pesar de hechos tan significativos como la Guerra de Liberación de Alpujarras, la revuelta del Pendón Verde en Sevilla, la rebelión de Fuenteovejuna, el anticlericalismo vigente hasta hoy, los movimientos cantonalistas, la Mano Negra, el movimiento libertario, netamente andaluz y antiestatalista, los levantamientos del Marqués de Ayamonte, Duque de Medina Sidonia o de Tahir al-Hor, carecieron de una dirección y estrategia política capaces de aglutinar y organizar a todo un pueblo y conseguir su libertad, su INDEPENDENCIA.

Los andaluces a través de la hostoria hemos preferido apoyar a todos los rebeldes con causa ("bandoleros", "perdios", en el lenguaje del Estado español); pero la copla y los romances han sido para ellos por mucho que haya molestado al poder colonial español.

El orgullo de ser herederos de ellos es lo que desde todas las instituciones políticas, culturales e históricas, se nos han enseñado a rechazar, a ignorar, a no sentir el orgullo de estos hechos y de quienes los protagonizaron. No obstante la memoria histórica del pueblo andaluz está aquí entre nosotros.
El Estado ha trabajado intensamente durante siglos para que los andaluces interioricemos que no "hablamos bien", y así nuestros enseñantes nos han castrado intentado, afortunadamente con poco exito, para que pronunciemos las "elles", las "jotas", las "eses" como en Vallodolid. Teniamos que •"hablar bien". Qué casualidad, los andaluces no hablamos bien pero los mejores poetas y escritores que ha tenido este Estado han nacido en Al-Andalus.
Estos hechos nos reafirman más si cabe en nuestra propia personalidad como Pueblo y como Nación, con una cultura e identidad reconocidas por otros pueblos desde hace miles de años, al menos desde Tartessos. Todo pueblo tiene derecho a determinar su destino, su futuro como libremente le apetezca. Al-Andalus, Andalucía, no tiene que inventarse nada, sólo tiene que asumir nuestra historia.
Nuestro territorio, nuestras gentes, nuestra cultura, nuestra historia e incluso nuestra lengua, durante siglos están aquí, son autóctonas. Algunos nacionalismos europeos a falta muchas veces de otros argumentos le han dado mucho valor a tener una lengua propia, como si de ello dependiera o fuera condición quasi única para exigir sus derechos como pueblo. En diferentes momentos otras naciones sin estado han objetado para no reconocernos, como Nación colonizada, que no tenemos una lengua propia. La última vez fue en diciembre de 1.985 en Barcelona en una Asamblea de CONSEO (Consejo Europeo de Naciones sin Estado). En esta Asamblea se escuchó la voz de Andalucía pero como invitados. Pues bien los andaluces hemos tenido históricamente nuestra lengua.

En la época de Tartessos nuestra lengua, casi con seguridad fue el Tamaçigh, que hoy en sus diferentes formas la habla toda la Nación Bereber. Nombres tan normales y de uso cotidiano provienen del tamaçigh: Sevilla, Córdoba, Granada, Málaga, etc. (Ishbilya, Qurtuba, Garnata, Malaqa). Estos nombres no significan nada en lengua árabe. Estas ciudades lógicamente son muy anteriores a la Civilización andalusí aunque los andaluces las hemos adaptado fonéticamente en cada momento a la lengua que ha prevalecido.

Otro error es la llamada lengua castellana. Según los últimos avances no nació en San Millán (La Rioja), esta lengua - romance, alyamía - es la hablada por todos los andaluces desde la época de la Bética.
En romance aunque con grafia árabe se Ibn Quzman Al-Balutí, Mokaddam Al-Kabí, etc., etexpresaron poetas andaluces tan importantes como c. Para profundizar más en este elemento de nuestra lengua romance, la que hablamos hoy, no es una casualidad que la primera gramática de la lengua "castellana" la escribiese un andaluz ELIO ANTONIO DE NEBRIXA (Lebrija). Pues bien, no siendo determinante para nosotros el tener una lengua propia, diferenciada de otras, también las tenemos: la lengua árabe como lengua culta actual donde está escrita la historia y cultura de nuestra Nación por un periodo más largo y el romance andaluz que hablamos y escibimos a diario.

Un Pueblo está conformado por lo anteriomente descrito y por otros múltiples aspectos y características; pero un Pueblo se conciencia, se reconcilia consigo mismo y asume su personalidad y se moviliza con proyectos ilusionantes. La conciencia de andalusidad está presente en nuestras calles, pueblos y gentes, pero no está presente en términos de expresión pública y política ni el orgullo de serlo y de sentirlo.
Es urgente que respetando los orígenes, proyectos y modo de organizarse de cada colectivo, que creemos un PROYECTO COMUN que nos identifique como andaluces de conciencia y enorgullezca e ilusione al mayor número de nuestros compatriotas andaluces.

Este proyecto con unos puntos mínimos debe ser el de reivindicar y asumir el DERECHO DE AUTODETERMINACION, como punto de partida para conseguir nuestra SOBERANIA e INDEPENDENCIA. La libre determinación es la expresión mínima a la que un Pueblo debe aspirar. Es un derecho recogido en la Carta de las Naciones Unidas y que cualquier demócrata tiene la obligación de acatar y respetar. A partir de este punto mínimo que tiene diferentes formas de concreción: Federación, Confederación, Independencia e incluso de Unión, debemos empezar a trabajar ya con la experiencia, proyectos y aspiraciones que cada uno tenga.

Al-Andalus, junio 1.992

Este Documento fue presentado a la fenecida MESA POR LA AUTODETERMINACION DE ANDALUCIA en la reunión celebrada por diferentes Partidos, Sindicatos y Asociaciones en Marinaleda por LIBERACION ANDALUZA, en Junio del año 1.992
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Tags: Andlucia, Al-Andalus, Nación, soberanistas, independentistas

Publicado por adm.LA @ 18:59  | Documentos de L.A.
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